Aquella persona del otro lado del espejo no podía ser yo, era muy extravagante para tratarse de mí. Había una inseguridad marcada notoriamente en la mirada que el reflejo de la desconocida me devolvía. Ella estaba aterrada. Otra vez volvía a tener el presentimiento de estar dentro de un cuerpo que no me pertenecía; un largo sueño sin despertar, pero no era mas que la realidad; una muy extraña realidad, en ocasiones.
Además de sentirme como una extraña, me sentía tonta y payaso —en lo último algo ayudaba el exceso de maquillaje— pero, el lado positivo de ser payaso esta noche es que nadie lo notaría (mucho) al tratarse de una fiesta de disfraces, y con un poco mas de suerte ni siquiera sabrían que era yo.
Volví a levantar la vista y ahí estaba la supuesta yo en mi faceta de “intento de ángel”; un contorno oscuro rodeaba mis ojos robándome un poco de aquel ridículo toque seráfico, mis lagrimales despedían ligeros destellos plateados, suponía que esa parte estaba bien… hasta llegar al cabello que tenía aspecto de melena de león —según mi criterio personal—; los rizos que caían vaporosos sobre mi espalda eran engañosos y traicioneros, simplemente estaban en mi contra, de antemano, tenía la certeza de que mi cabello me odiaba, muy rebelde para mi gusto, me llevaba la contra en todo.
“se parece a una persona que yo conozco” —dictaminó mi conciencia.
Suspiré emberrinchada. Maldito Engel, lo que me hacía hacer.
“yo diría… lo que quieres hacer por él”—reiteró venenosamente la misma voz.
No tuve tiempo de inventarme una buena excusa que aplastara todos los demás argumentos por parte del enemigo, en ese momento llamaron a la puerta; bajé corriendo con las zapatillas en una mano y las alas en la otra, me senté en el último escalón para ponerme los zapatos, mi tía me lanzó una mirada reprobatoria, tenía la idea de que es de mala educación hacer esperar a la gente, no se equivocaba, pero es de peor educación obligar a otros a hacer algo que no quieren.
Y así, manifestando mil veces a mi favor y en mi defensa estuve las últimas horas desde que técnicamente había sido obligada a asistir con él, no entiendo como podía ser capaz de perder el tiempo así, si al final nunca ganaba, la respuesta la vivía en el ahora.
— ¡Que se quede esperando toda la noche si le interesa tanto! —me sublevé. Elevé la voz esperanzada en que escuchara Engel allá afuera.
— ¡Anne! —me reprendió mi tía con una mirada furibunda.
Juliette vino hacia mí tendiendo su mano para levantarme, no necesitaba su ayuda pero así me decía: date prisa; me ayudó a colocarme las alas y luego rodeó mi cuello con sus manos para abrochar el seguro de la cadena de plata de la cual colgaba una brillante estrella azul. Se apartó un poco y su mirada evaluó todo en mí, podía ver una chispa de felicidad en sus ojos de crítica, como si de alguna forma se sintiera orgullosa de mí, aunque no había motivos.
Carraspeé para cortar el momento antes de que las lágrimas desbordaran sus ojos y dijera cosas como “tus padres se sentirían orgullosos” “eres tan linda como tu madre” “ojala ellos estuvieran aquí”… esa clase de situaciones me parecían bochornosas. Pegó un saltito y se dirigió con torpeza hacia la puerta.
— Buenas noches, señora Crawforth. Soy Engel Jackocbsob—La voz aterciopelada de él, con el tono típico de educación que usaba con los profesores, entró flotando por el vestíbulo— Es un placer conocerla. He venido por Annette para llevarla al baile; no se preocupe, la traeré temprano a casa.
—…si… claro… ahora viene.
Alisé los pliegues del vestido y una vez que me preparé psicológicamente para el encuentro, fui hasta la entrada arrastrando los pies, mejor sería terminar con esto lo antes posible.
A mal paso darle prisa.
Esa frase se volvía constante en mi vida diaria.
Juliette se mostraba estupefacta, me sorprendió que no lo acribillara con preguntas o amenazas indirectas, de hecho ella estaba impresionada, le había hablado antes de Engel, pero creo que nunca imaginó que fuera tan… diferente, sí, diferente era la palabra correcta para describirlo de una sola manera.
Lo avalué con gesto inquisitivo, el hecho de que no llevara disfraz me hizo desconfiar y pensar que probablemente todo ese invento sobre la invitación al baile era un cuento y lo tenía todo planeado para un nuevo secuestro, había razones de sobra para sospechar de él, como si no me hubiera engañado antes. Logró agotar todas mis reservas de confianza ¿Qué esperaba? Solo vestía completamente de negro, se veía indiscutiblemente atractivo con ese pantalón formal y la camisa entreabierta dejando un poco al descubierto su pecho, un atuendo demasiado simple pero en él lo simple quedaba bien, no importaba; además de su simplicidad llevaba gafas oscuras aunque fuera de noche, algo ridículo, pero no lucía así.
Fruncí el seño y se limitó a lanzarme una exuberante sonrisa cínica mientras tendía su mano en un gentil gesto de cortesía.
— ¿Nos vamos?
Asentí forzosamente.
Me despedí de Juliette y tomé su mano con timidez; cuando mi piel rozó la suya una sensación parecida a la de una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo, siempre que teníamos algún contacto sucedía. Nervios, adrenalina… no lo se.
—Llévame al infierno— murmuré en voz muy baja.
No planeé que escuchara, pero lo hizo, tampoco dirigí el comentario con mal talante, sin embargo soltó un extraño ruido disgustado y deshizo el agarre de mi mano sobre su brazo.
Indiferentes, caminamos hacia donde se encontraba aparcado el único auto que podría pertenecer a él; el hermoso Lamborghini Murciélago estaba de vuelta… contuve una sonrisa satisfactoria, tuve la curiosa y tonta sensación de haberlo extrañado por muy ridículo que sonara aquello, pero, me gustaba ese auto en comparación con el otro —que ya había olvidado su nombre pero tenía que ver algo con espía— creo que seguía molesta con el vehículo nuevo por haberse cruzado en mi camino, aunque no tuviera la culpa.
Me quedé parada sobre la acera aún después de que la puerta del copiloto se había abierto y Engel ya estaba sentado con una mano sobre el volante.
— ¿Subes o te subo? —inquirió tajante.
Sin otra elección subí al auto, me senté y puse mis brazos en jarras, había tenido la esperanza de que la noche no fuera tan mala como la idealicé, pero ahora que su voluble carácter estaba del lado negativo, todo pintaba seguro a una pésima velada. Aún estaba a tiempo de quedarme en casa, el problema era un buen plan para escapar, algo rápido y efectivo que no fuera lo que pensaba ahora, solo se me ocurría lo típico como fingir haber enfermado repentinamente, si no resultaba nada mejor lo efectuará. Cuando tomé la iniciativa ya salíamos del pueblo. Genial, alguien debería enseñarle a Engel que la velocidad no es saludable y ya me veía condenada a él enfurruñado.
— ¿No me vas a dirigir la palabra en toda la noche? —preguntó. Pude notar que se había calmado.
—Solo si no vas a comerme, gritarme o cualquier cosa bipolar que se te ocurra.
Hizo una mueca torcida.
—Nada de eso. —Prometió.
—De acuerdo… entonces, empecemos.
— ¿De que hablas?
—Si, tú sabes… fingir que nos divertimos, que me invitaste porque te agrado mucho y no por lástima.
— Espera ¿Crees que te invité por lástima?
— Se que así es. Vamos, no te hagas como quien no sabe nada. —Expresé con suavidad—Pudiste haber elegido a cualquier chica del colegio, todas querían ir contigo, pero…
—Pero te elegí a ti—dijo con tranquilidad— Quita de tu mente ese pensamiento, no lo hice por lástima… —Su tono de voz se volvió repentinamente serio, creíble—Mira, tampoco me gustan las fiestas, creo que si no hubiera habido alguien con quien realmente quisiera estar esta noche, ahora estaría en un hotel de Edimburgo viendo televisión y comiendo pastelillos.
Me dejó sin palabras y abochornada. Mi corazón se encogió como una semillita aunque latió como un tambor. Podría tener razón, como también cabía la posibilidad de que no la tuviera.
—“Oh, por favor. ¿Cuándo el no tiene la razón?”—enternecida por dentro lo pensé.
Nunca. Jamás se equivoca.
—Em... está bien… gracias. —Pugné contrariada, había un poco de miel en las hojuelas, poco saludable—Creo que debería sentirme alagada… cambiaste a los pastelillos por una noche conmigo—intenté sonar irónica— eso es un gran logro. Además de bipolar, también eres masoquista. Wow.
Soltó una melodiosa risa plateada.
— ¿Y tu disfraz? —una pregunta inofensiva y una gran duda que tenía.
—La mitad en casa… —Se quitó las gafas y las lanzó sobre el tablero. —La otra mitad… aquí.
Curiosa giré un poco sobre el asiento; Engel apartó la vista de la carretera y me devolvió la mirada, sus ojos relucían vivos, rojos como el fuego y la sangre, contuve la respiración cautivada y un poco asombrada, mi corazón latió con más fuerza dentro de mi pecho.
—Veo que te han gustado mis nuevos lentes de contacto… ya puedes respirar—se rió nuevamente con ligereza y volvió a fijar su atención en la autopista. — He pensado usarlos para diario… pero creo que son llamativos.
—Y crees bien—mascullé tragando saliva.
Solo pude relajarme un poco cuando el auto tomó el desvío en la carretera que llevaba hasta su mansión; el camino se mostraba oscuro, a excepción de las luces delanteras del Lamborghini, pero atrás, el estrecho sendero quedaba nuevamente en la penumbra una vez que íbamos avanzando, adentrándonos rápidamente por la senda de arbolitos perfectos, que hoy —no se si por el día, por la paranoia o verdad— tenían un aspecto naturalmente tétrico como si repentinamente sus raíces fueran a emerger de las profundidades de la tierra, sus troncos a cobrar vida y se lanzarían sobre nosotros, furiosos y pérfidos.
Pasamos ante la verja de hierro sin rasguño alguno y al fin pudimos librarnos del bosque cerrado para hallarnos dentro del majestuoso jardín que había cambiado desde la última vez que lo vi. Los setos en forma de querubín ahora eran solo vallas sin forma especial cubiertos de telarañas e iluminados interiormente por luces blancas; los rosales seguían ahí, pero sus rosas estaban muertas… marchitas, el rojo carmesí de antaño se había oscurecido a un color escarlata oscuro, casi negro. Y así era toda la fachada hasta llegar ante la entrada principal frente a la que Engel había dejado el auto aparcado, le lanzó con desdén las llaves a su macabro mayordomo que me regaló una mirada llena de interés antes de marcharse y su sonrisa deseosa y petulante se ensanchó al máximo.
Estar ahí me causaba ansiedad y muchas inquietudes. No me gustaba.
Mis pies se cubrieron por una densa neblina que se extendía por lo bajo del suelo, podía respirarse la frialdad del lúgubre lugar, una frialdad que helaba la sangre. En el porche había calabazas de Halloween, murciélagos en el techo y la maravillosa fuente de mármol que me había embelesado antes con su par de perfectos ángeles dramatizados ante la entrada; la puerta de caoba estaba abierta de par en par, la música flotaba desde el interior apenas iluminado por las luces tenues de las velas, se veía allá adentro gente ir y venir, diferentes criaturas reunidas en un solo lugar, danzando sobre el salón mientras la noche aún era joven.
Engel me pasó su brazo sobre los hombros llevándome al interior, donde pude reparar inmediatamente en la magnífica decoración, un gusto excéntrico y exquisito tenían los Jackocbsob sobre el mundo gótico; elegante, bizarro y fantasmal. Aún así, detrás de las vestiduras de ocasión, seguía siendo el mismo lugar y probablemente los arreglos le daban solo más vida que antes. Parecía extraña la comparación. Todos habían aprobado la decoración y era magnífica, sin duda. El símbolo de los Jackocbsob ahora si estaba en armonía con el ambiente, yo no era la única que lo encontraba genial, más de uno se detenía a observarlo de cerca, como la Mona Lisa en el Museo de Louvre.
Había mucha gente, más de la mitad del colegio se encontraba presente. Una vez dentro ya tenía ganas de irme, el entorno me parecía sofocante y la estridente música no era de mi agrado, tampoco me gustaban las miradas resentidas de otras chicas, como si fuera yo la culpable de ser la pareja de quien por ellas hubieran dado la vida y el alma. Intenté ignorarlas aunque sus cuchicheos a nuestras espaldas fueran poco discretos. Estuvimos un rato observando en diferentes direcciones, cada uno buscando por su lado algo entretenido que hacer; bebimos mientras silenciosamente Engel jugaba con las plumas de mis alas, en un par de ocasiones vi como algunas salían volando de su lugar; genial, al menos alguien se divertía aunque fuera desplumándome.
Repentinamente se puso de pie decididamente.
—Espérame aquí—pidió.
Asentí con la cabeza y lo vi perderse entre le multitud, cuando lo divisé de nuevo subía las escaleras de lado derecho probablemente a su habitación. Decidí estirar las piernas un rato y también abandoné la silla aunque solo me recargué contra la pared mas cercana y crucé los brazos aburridísima, mirando de aquí a allá tratando de reconocer a alguien, estaba el prefecto Anderson vestido de Elvis Presley bailando con alguien que vestía de Morticia Addams y no muy lejos de donde me encontraba, estaba Justin, vestido como cualquier otro día acompañado de una voluptuosa princesa gótica, Pamela de séptimo, ambos se besaban frenéticamente como si uno quisiera devorar al otro y era difícil saber quien era Justin y quien Pamela, él dejaba caer sus manos sobre las principales curvas de la chica mientras ella lo asía con fuerza; desvié la mirada entre asqueada y avergonzada, sintiéndome una intrusa y una mirona. Luego visualicé a los amigos de Rachel se hallaban en corro alrededor de ella y Michael, me observaban discretamente, mientras reían; Rachel hacía algo con Michael, como si le rogara, Michael la rechazaba despectivamente y luego ella aumentaba sus ruegos, hasta que el la aceptaba y nuevamente reían a carcajadas todos juntos. Decidí desviar nuevamente la mirada. Después mas allá se encontraban Kat con su traje de brujita y Drew un vampiro con mala cara, alcé una mano para saludarlos, Kat me devolvió el saludo amablemente e hizo un ademán para venir hasta mí, pero vi como un aprensivo Andrew la tomaba con firmeza y la jalaba hacia otro lado del salón.
— ¡Miren a quien tenemos aquí! —exclamó inesperadamente una voz a mis espaldas.
Al menos él me dirigía la palabra, giré sobre mis talones y me encontré con la sonrisa traviesa de Travis y también con algo que jamás esperé ver de él en público, su disfraz consistía solamente en un pantalón pues la parte de la cintura hacia arriba estaba descubierta, aunque pintada con extraños símbolos rojos, no tenía un gran cuerpo mas bien era delgaducho, el excesivo entrenamiento no le marcaba los músculos pero no se mostraba disconforme con eso; el maquillaje de su rostro estaba bien hecho y llevaba lentes de contacto también rojos, su cabello que ya no estaba rizado mas bien era lacio y negro; cuando dejó de sonreír ya no quedaba nada de mi amigo.
— ¿Qué te… pasó? —Estaba atónita—Tenía entendido que serías un hombre lobo… y te ibas a comer a Drew.
Mis bromas no eran iguales en el estado sorpresivo de shock.
—Cambio de planes. Valerie dijo que no le agradaba y que no iba bien con ella…—se sonrojó— Entonces se encargó de todo, se supone que soy un demonio y ella la diablaza.
Hice una mueca, seguía disgustándome que ella estuviera demasiado cerca de él.
—Solo no tomes tu papel enserio y mates al ángel. —le previne.
Soltó una carcajada y me abrazó.
—Si te portas mal podría ser generoso contigo. Por cierto, te vez muy bien, el matrimonio con Jackocbsob te sentó de maravilla. ¿Dónde está?
—Cierra tu demoníaco pico— le advertí jocosamente, su comentario pese a no gustarme resultaba ligero incluso gracioso— Y no se… se ha ido, creo que fue a ponerse su disfraz.
— Si no se da prisa lo único que encontrará son plumitas en el suelo— arrancó una pluma de las alas y la lanzó sobre su hombro ¿Qué tiene la gente contra de las plumas? A este paso terminaría como gallina antes de la comida. — ¿quieres bailar conmigo?
Me quedé rígida como una tabla.
— Disculpa ¿Qué es eso que has dicho, Travis? —La frialdad de su voz arrastrando cada palabra resultó completamente profunda.
Al instante Travis me liberó de su abrazo y se quedó quieto, su piel volvió adquirir un tono rojizo en sus mejillas, tan rojo como la pintura en su cuerpo. Valerie lanzó miradas asesinas en todas direcciones mientras hacía que Travis la rodeara por su esbelta cintura. Ella se veía hermosa, como siempre, solo que esta noche ese siempre no era de lo cotidiano, lucía mayor a sus quince años, sentí envidia de ella, aquel vestido rojo con prominentes escotes le quedaba perfecto como si se lo hubieran confeccionado exclusivamente, también llevaba esos lentes de contacto rojos que parecía se estaban haciendo populares.
— Solo la invitaba a bailar— se justificó Travis abochornado clavando la vista en el suelo.
—Es muy amable de tu parte, cariño—dijo la chica con la dulzura falsa que ya había usado una vez contra mí—Pero, te recuerdo que yo soy tu pareja, esta noche me perteneces.
Su mirada pasaba de arriba abajo sobre mí con displicencia y arrogancia.
—Si ella está sola no es asunto tuyo—Sus labios tocaron un instante la mejilla de mi amigo. —Aún no entiendo como te atreves a venir sola, Crawforth.
Soltó una risotada burlona.
—No he venido sola. —Sentencié con rudeza; era hora de enfrentarla, maldita niña bonita. —Y si así lo fuere tampoco te importa, deja de molestarme.
Valerie adoptó una expresión de quien ha sido ofendida en todo su orgullo, una fuerte bofetada en su ego; su semblante se endureció como una roca, apartó a Travis con brusquedad como quien se quita una basurita de la chaqueta y dio un paso hacia delante.
— ¿Quieres que te vuelva a poner en tu lugar?
Su uñas se enterraron en mi brazo con fuerza.
— ¡Déjame! —tiré hacia un lado con fuerza.
Sus ojos se abrieron abruptamente de par en par y me soltó al instante, no esperaba que ella cediera tan fácilmente porque era una chica fastidiosa y persistente, siempre lograba todo a base de caprichos; no estaba segura de haber ganado, mucho menos me quedaría a ver el marcador, no sería yo quien siguiera con esa pelea innecesaria; me marché con dignidad. Poco después recordé que alguien iría a buscarme, pero Engel me encontraría a donde quiera que fuese, tal vez.
Empezaba a notar que había más gente que antes, tampoco era muy consiente del tiempo que había transcurrido desde mi llegada, solo sabía que quería irme ya. El ambiente cerrado entre la multitud me ahogaba, la música me estaba provocando jaqueca, el oxígeno escaseaba ahí dentro, olía a humo de cigarrillo y alcohol.
Busqué una salida hacia el aire libre, un lugar donde hubiera espacio y pudiera respirar a gusto; al fondo en un rincón mi vista enfocó el marco de una puerta, estaba abierta, a cuyo lugar conducía solo era una oscura manta decorada con finos diamantes; como pude me abrí paso hacia lugar atravesando la multitud que bailaba, molestos protestaban y como represalia me empujaban con brusquedad algunos cruelmente me devolvían por el camino que intentaba dejar, pero pese a las obstrucciones y los obstáculos seguí avanzando; yo solo podía sentir el viento fresco colarse en aquella dirección, lo estaba logrando, y lo haría; llegué hasta la puerta y la brisa nocturna con olor a flores y hielo me besó el rostro apasionadamente, invitándome a unirme en su danza sublime. Crucé el umbral y allá, en todos los alrededores esperaba un espectáculo de la naturaleza, digno de admiración, no tenía nada que ver con el efecto espectral del jardín delantero, ni tampoco se acercaba mucho a lo que en su época anterior había sido el otro jardín, la fachada de la mansión Jackocbsob era en una escala del uno al diez un dos comparado con lo que tenía enfrente. Desafiando a la madre naturaleza y a su estación, los árboles que por doquier se plantaron, eran verdes y frondosos, flores de muchos colores y tipos, especies que no creí que existieran, perfumes de todos los aromas mantenían un sopor de misterio; comencé a caminar por una maraña de caminos adoquinados en roca adornados con doradas y rojizas hojas añejas que al no soportar mas cayeron ineluctablemente al suelo dejando su antiguo trabajo para tomar uno nuevo; cada camino conducía a un lugar distinto y al igual que no se definían yo tampoco definía el mío porque en cualquier momento que dispusiera podría tomar otro que quisiera y así lo hice, cambié el rumbo cuatro veces cuando mucho, quería verlo todo, absolutamente todo y me entristecía el hecho de que la noche fuera tan corta como para lograr mi cometido… al fin conseguí detenerme, me hallaba frente a el mas frondoso de los árboles, lo elegí por ser distinto a los demás en muchos de los sentidos y estaba ahí ocupando un lugar especial, el dosel que sus ramas creaban se balanceaban de un lado a otro, disfrutaban de la brisa de la última noche de Octubre, inconcebibles mis pensamientos pero aquel árbol lucía feliz en un estado impecable, revestido con ese atuendo verde, acentuando su magnificencia, se adornaba asimismo con sus frutos color melocotón brillante aunque no se trataban de melocotones por su forma perfectamente redondeada y aquel brillo dorado especial, además del rubor rosado de sus caras ovaladas.
Y entonces, cuando el desliz de algunas hojas caídas, un efecto que parecía intencional, me advirtió que alguien estaba ahí, no podía afirmarlo ya que sus pisadas no habían crujido como las mías, sabía solamente que seguía acercándose, sin embargo, aunque la curiosidad me consumía no terminé con mis dudas y seguí admirando el árbol. Siguió andando el desconocido hasta que silenciosamente se detuvo. Sentí un escalofrío cuando paró a mis espaldas; la mano de aquella persona se posó con suavidad sobre uno de mis hombros; finalmente, cuando no había dicho ni hecho nada giré un poco mi cabeza y después todo mi cuerpo, saliendo de la ensoñación que tan bello, hermoso y pintoresco paisaje me había causado.
Único era su rostro… aunque la máscara plateada y fantasmal lo ocultaba casi todo aún distinguía las afiladas facciones de su barbilla, su nariz recta y sus labios esbozando cuan fría sonrisa; inescrutable aún detrás del antifaz me sostuvo la mirada, la suya roja, la mía azul… fuego y agua debatiendo sin palabras en un cataclismo personal.
—Acompáñame—pidió apenas en un murmullo quedo.
Con elegancia alzó su brazo hacia delante tendiéndome la mano, creí haber accedido inmediatamente, pero, mi brazo permaneció en el aire suspendido y oscilando inseguro, yo quería hacer algo pero en mi interior sentía la necesidad de hacer lo contrario, titubeé y me quedé quieta sin saber que hacer, Engel ayudó a tomar la decisión rompiendo por si solo el pequeño espacio que nos dividía.
Le sonreí tímidamente y nuestros dedos se cerraron con fuerza los unos sobre los otros mientras me guiaba por los caminos desiguales de aquel hermoso jardín, pero esta vez no tenía tiempo de admirarlo, me preocupaba mas intentar ir a su paso, un paso que se volvía cada vez mas apresurado, pronto pude afirmar que corríamos, aunque sus movimientos no eran agitados y simplemente parecía deslizarse sobre el camino empedrado mientras yo tropezaba una y otra vez golpeando mis pies en el suelo.
— ¿A dónde vamos? —pregunté exasperada después de casi caer por tercera vez.
Se limitó a ignorarme. Mi pregunta se quedó ahí en mis labios como si jamás se hubiera formulado.
Solo cuando nos detuvimos y me soltó me di cuenta que la iluminación se hallaba impedida por unos muros oscuros que nos rodeaban a cada lado y la luz semi-plateada de ahora una enrojecida luna se encontraba oculta detrás de oscuras nubes que dejaban ver poco de ella. Solo un vapor contrahecho de sí misma.
Aquellos muros pudieron haber sido de roca baldosa pero eran muros hechos con altísimos arbustos, se trataba de un laberinto natural… todo fue claro, él quería iniciar un nuevo juego.
Su sonrisa se ensanchó todavía más, pero esta vez, había logrado perder todo lo bueno Engel, parecía demasiado cruel y despiadado, me miraba fijamente y en aquellos ojos de rubí se asomaba una frialdad inmensamente gélida y abrasadora, como si un monstruo habitara dentro de él y ahora lo había consumido por completo, llevándose al antiguo chico mas egocéntrico que malvado.
— Anne… —de nuevo su voz fue tan baja que simplemente acarició el viento.
Esperé a que dijera algo más pero no lo hizo.
— ¿Dónde estamos? ¿Por qué…?
Su respuesta, o su no respuesta fue inmediata, dio media vuelta y comenzó a andar con rapidez, él quería que le siguiera y así lo hice, quería saber cual era el nuevo juego de Engel Jackocbsob. Sabía que más tarde me arrepentiría.
Doblábamos en direcciones distintas, lo seguía demasiado cerca para no perderlo de vista y verme sola entre las paredes traicioneras del laberinto oscuro… Solo el borde de una capa negra volando libre contra la velocidad quedaba ahí, siendo mi guía para segundos mas tarde alejarse con él.
— ¡Espera! ¡Detente ya! —Le grité, mi voz resolló con fuerza en las paredes arboladas— ¡Engel, no juego mas!
Me detuve respirando entrecortadamente a causa del esfuerzo de correr al aire libre en un ambiente frío, respiré hondo para calmar mis agitados pulmones, después seguí caminando calmadamente por el laberinto sin esforzarme; él me encontraría, se daría cuenta de que el juego había concluido y vendría a buscarme… pero no fue así, los segundos se hicieron minutos y no lo volví a ver.
— ¡Engel! ¿Dónde estas?
Eco…
Empecé a buscar una salida, era lo mejor, porque sospechaba que lo había hecho a propósito, la próxima vez me encerraría en mi habitación cuando él estuviera cerca. Los ojos se me llenaron de lágrimas de coraje, él había jugado de nuevo conmigo, una y otra vez, nunca aprendía la lección. ¡Estúpido!
Pateé con fuerza uno de los arbustos y mi zapatilla se enganchó entre sus ramas, luché contra el arbusto tragón pero solo logré sacar mi pie y enfurecida le arrebaté el zapato después. ¡Mi zapato!
Seguí caminando con pasos fuertes, no tenía idea de donde me encontraba, los nervios y el coraje me traicionaban, no lograba encontrar una salida, no parecía haberla, a donde quiera que fuese estaban esas paredes y nada mas.
Silencio que se rompía retumbante solo por mi culpa, por lo demás no había nada; desolación.
A continuación no estuve sola, alguien venía, en esta misma dirección, limpié fugazmente mis mejillas con un movimiento de mi mano y me dirigí en aquella dirección. ¿Valía la pena gritar ayuda? Había un gran nudo en mi garganta que opté por callar e ir al encuentro de aquel merodeador ¿estaría perdido como yo? ¿O sería Engel que venía risueño pensando que ya había sido suficiente? Aunque quisiera desgarrarlo con mis propias manos prefería esa segunda opción, de nada serviría otro desorientado, una brújula descompuesta no ayuda a mejorar al mal marinero.
Los pasos estaban mas a una cercanía, pero ignoraba el camino que tomaban y después, huecos se volvieron al golpear con rapidez el suelo desigual, se movía con agilidad y casi no podía escucharlo, mas su estela peligrosa ahí quedaba. Venía… por mí.
Patosamente di la vuelta negándome a encontrarme con aquello, que ya más bien era el sonido de un animal. Corrí lo poco que mis cortas piernas agarrotadas podían impulsarse, corrí mirando atrás de vez en cuando, jadeando en busca de aire para seguir así, ya no me importaba si tomaba un camino que condujera a la posible salida, solo quería alejarme.
Un desgarrador grito rompió los pasos sordos del animal y mis jadeos en busca bocanadas de aire; muchas cosas sucedieron en ese mismo instante: mi corazón se detuvo de golpe un momento para después seguir con una marcha desesperada, miré hacia atrás, mi pie encajó perfectamente en la raíz de un seto y caí al suelo.
Los granitos de tierra húmeda se incrustaron dolorosamente en mi piel e hice una mueca de dolor. Me quedé tumbada, mi cuerpo pesaba mucho, como si la gravedad lo atrajera más fuerte que nunca. El animal se había silenciado y no estaba segura de que aquel indicio fuera bueno o malo.
En el fondo de algún lugar escuchaba un débil “no” y un chillido constante, agudizando mi oído percaté nuevamente pasos, esta vez aquí mismo; hice el mayor esfuerzo por ponerme de pie pero antes de que lo lograra, una fuerza mayor arrancó las alas de mi espalda y las lanzó al suelo, me levantó con brusquedad mientras mis manos se despedían del firme suelo de tierra húmeda. Golpeé, pataleé y aquel “no” se elevó varios tonos, pero se negaba a dejarme.
—Todo está bien—decía intentando ser escuchado.
Zarandeó mis hombros una y otra vez.
— ¡No! —bramé y le propiné un nuevo golpe en la cara.
—Solo soy yo, Anne.
Me solté de alguna forma, no supe como, solo me alejé quedándome a una distancia razonable y segura, la cabeza me daba vueltas e intentaba poner un orden en mis ideas, lo enfoqué, Engel había vuelto por mí. Estuve a punto de correr a sus brazos, pero, horrorizada retrocedí nuevamente, lo que vi rompió arrebatadoramente toda la cordura que acababa de recuperar, la pesadilla tenía que terminar. ¡Ahora!
Acto reflejo, sus manos me sostuvieron y su mirada me penetró como un cuchillo en la carne viva, pero me perdí en ellos que me envolvieron dentro de un sopor amodorrante, mis párpados pesaban y aunque hacía todo lo posible por abrirlos estos reaccionaban contradictoriamente; miré al cielo tan cercano… podía tocarlo si levantaba mis manos, se acercaba… y llegó pero solo me envolvió en pesada oscuridad.
Abrumadora sensación de vértigo se depositaba en la boca de mi estómago; cerré mis manos sobre algo suave y sonreí riendo para mis adentros cuando algo puntiagudo picó mis costillas provocándome cosquilleo… siguió picando hasta volverse molesto; abrí los ojos aturdida encontrándome con el hecho de que no estaba ahí el cielo, ni los arbustos altos, nada de las últimas imágenes que giraban borrosas en mi cabeza, si no un techo claro de concreto con las luces cegadoras en el centro; me precipité a incorporarme sobre la cama para saber que había pasado; una fuerza invisible me devolvió de regreso hacia atrás obligándome de nuevo a mirar el techo y sus luces.
— ¿Estás bien? —preguntó Engel.
El sonido de su voz me dijo que no se encontraba lejos, y, efectivamente, ahí estaba, a un lado; la cama se hundió unos centímetros cuando se sentó, solo así pude verlo.
Con la frente ligeramente arrugada, sus labios en una línea forzándose por no sonreír y entre sus dedos balanceaba ágilmente un arco de violín. ¿Me había picado con eso? Creo que además de drogarse en chocolate veía demasiados dibujos animados, me provocó algo de gracia, sin embargo, no reí, había cosas más importantes a la deriva.
— ¿Qué sucedió? ¿Dónde…?
—Te desmayaste. Estás en mi habitación, que sucedió no estoy seguro, cuando te encontré estabas… no se ¿rara? En un estado medio catatónico—se rió e inmediatamente retomó la seriedad—no se como llegaste ahí, espero que me expliques ¡Te dije que esperaras!
—Yo…
Que confundida estaba, lo último lo recordaba era a mi luchando contra él, yo realmente estaba atemorizada había pasado algo antes…
— ¡No! Ya recordé… ¡Tu me llevaste ahí y me dejaste para que me perdiera y también debiste haber sido tu quien hizo esos ruidos y me seguía!
Ahora se iba a hacer como quien no entendía nada y me juzgaría de loca… pues si tenía que acusarme de esquizofrenia al menos que tuviera razones y razones le daría yo. Me puse de rodillas sobre la cama y me lancé contra él golpeándolo con los puños cerrados.
—Te odio, te odio…jamás debí… ¡Ah! ¡Te odio!
Mis débiles golpes no hacían que se inmutara ni un poco y eso hizo que la sangre me ardiera por dentro.
—Ya se que me odias, pero sigo sin saber de que hablas— se justificó apartándome de su lado como muñeca de trapo.
Un momento estaba sobre él y al otro me había llevado contra una pared donde me tenía inmovilizada.
— ¿Qué de que hablo? —Insté con ironía— ¡Tu, sucio embustero! ¡Déjame en paz!
—No hasta que pueda entender algo. JA y me llamas a mí bipolar.
Me soltó y me sentó en uno de los pequeños sofás que estaban en la pared adyacente, quería descargar todo mi odio contra él, pero no podía, sus ojos rojos parecían arder más que nunca, lava en sus pupilas y su mandíbula apretada le daba un aire furioso, me quedé quieta en mi lugar sin moverme mas ni oponer resistencia, me había perdido en él, en su mundo fantástico, quedé sin alternativas, a su merced, siempre sin importar la situación previa, lograba ese mismo efecto, lo detestaba, me hacía sentir de una manera tan débil; contuve la respiración, deseaba que fuera una mas de mis pesadillas, donde podía jugar a ser valiente y menos vulnerable a él, donde mi vida pendía de un hilo extremadamente delgado y yo era capaz de hacer cualquier cosa por salvarme a mí misma.
— ¿Por qué me llevaste ahí si después ibas a decir que no fuiste tu? —mis preguntas furiosas ahora eran suplicas, una necesidad de saber porque disfrutaba tanto jugar así conmigo— ¿Por qué ahora eres así y antes…? No tiene sentido, es infantil e incoherente.
Su ceño se relajó y aquella arruga fruncida en su entrecejo casi desapareció por completo, me dio la espalda, mostrándome unas hermosas alas negras, tuve la necesidad de impulsar mi mano hacia ellas y acariciarlas, pero antes de que mis dedos tocaran la punta de cualquier pluma el se volvió a dar la vuelta.
—Hay tres cosas claras—sentenció con seguridad—Primero, yo no te llevé a ese lugar; segundo, alguien te engañó fingiendo que era yo; y tercero, estas loca.
— ¿Qué tu no eras… él?
Pero… recabé en mis memorias y en todo lo que había pasado después de que saliera al jardín, el chico aquel era muy parecido a Engel, aunque su rostro estaba oculto por esa máscara y la ropa… pero si pensaba bien él desconocido nunca mencionó su nombre y no habló con voz clara para que me diera cuenta que era o no Engel; aquella sonrisa temible y expectante nunca había sido suya… fui… muy tonta.
Solté un suspiro ahogado y me sentí completamente avergonzada; culpé, golpeé y pensé las peores cosas del verdadero Engel que lo único que había hecho, y su única culpa fue sacarme de ese lugar en el que me hallaba perdida. No fui capaz de mirarlo a los ojos, no podía, yo había sido tonta y prejuiciosa, siempre sobre él queriendo que fuera el malo de la historia, aunque esa parte aún no había sido escrita y entre líneas estaban las marcas borradas.
¿Era Engel el bueno o el malo? ¿El ángel o el demonio?
—Lo… siento. —Balbuceé— fue mi culpa.
—No por completo—dijo con seguridad.
Fácil era decirlo cuando se desconocían por completo los acontecimientos.
—En una mala situación lo más simple y humano es buscar los errores y marcar las culpas—recitó con voz serena, hablando deliberadamente como si se dirigiera a todo un público—pero, casualmente los verdaderos culpables son incógnitos y la culpa recae por partes casi iguales en los involucrados. Nunca busques al culpable de un crimen por lo que observas, búscalo por los hechos.
—Pero… tú no sabes lo que pasó.
Puso los ojos en blanco.
—A eso me refiero… no me detendré a observar aunque mis teorías tenga, en fracción de segundos pueden pasar muchas cosas.
—Teorías ¿Quieres decir que crees saber?
—Exacto, pero cada una puede ser tan errónea como la otra.
—Errar es de humanos.
Sonrió débilmente en un gesto risueño.
— ¿Sabes que es lo que mas me ofende? Que me hayas confundido tan fácilmente con otro. —Abrí la boca para declarar en mi defensa pero dejó caer su dedo índice sobre mis labios— Te perdonaré una vez más.
Le devolví la sonrisa y me puse de pie.
—He perdido la noción del tiempo.
—Aún falta media hora para la media noche, cenicienta. —Se burló. —Te llevaré a casa si quieres, pero antes tienes que bailar conmigo.
Volví a sentarme y aferré a los bordes del sillón; yo no bailaba.
— ¿Por qué le temes tanto a bailar?
—Porque es ridículo, no me parece ridículo que los demás lo hagan, me parece ridículo hacerlo yo.
—Pero eres mi pareja de baile esta noche. Compláceme y te perdono.
— Eso es trampa ¡Dijiste que me habías perdonado!
—Cambié de opinión.
Hice un mohín mientras me cruzaba de brazos. Miré en otra dirección, que linda habitación tenía Engel, me mordí el labio inferior para permanecer callada.
—Por favor—volvió a pedir.
—Solo si me respondes una pregunta antes—acepté al fin.
— ¿La respuesta es: “sí, acepto casarme contigo”?
Y dicho esto se echó a reír.
—Estoy hablando enserio.
—Yo no. Bueno ¿Qué quieres saber?
Pensé durante un momento la mejor forma de formular la pregunta, era una simple curiosidad; de acuerdo, no demasiado simple para mí, me interesaba mucho saber, aunque no tuviera demasiada lógica.
— ¿Por qué elegiste ese disfraz?
Su expresión se crispó unos segundos como si le hubiera lanzado gotitas de agua helada en la cara, pero recuperó la compostura y sonrió de nuevo.
—Sabía cual era tu disfraz y no quería desentonar contigo… Creí que preguntarías algo más… importante.
—No… se. Es que, de acuerdo no quieres saberlo. Vayamos abajo y terminemos con esto.
Avancé hacia la puerta decidida, me detuvo del brazo y me hizo girar de nuevo hacia él; quedamos a un palmo de distancia, como la primera vez que me había abordado después de la clase de Historia el día de su llegada.
—Prefiero algo mas… privado. Además, no creo que quieras bajar así.
Así… él se refería a…
Me condujo frente a un espejo de cuerpo entero, primero solo admiré su reflejo y no él mío, me estaba volviendo adicta a él, no me gustaba verlo como un bebé observa con alucinación un objeto brillante, llamativo y que casi por obligación tiene que verlo, pero… demonios, era inevitable. Después mi mirada se fijó en aquella chica del otro lado, ella se parecía mas a mí, había hecho metamorfosis de Anne-mentira-extraña a Anne-Anne, la última era algo mas cercano a mí, el vestido blanco había perdido su toque especial y ahora estaba sucio, el cabello como siempre hizo lo que quiso y el encanto del maquillaje se perdió, era extraño pero así me sentía mucho mas cómoda, excepto porque estaba cubierta de tierra y tenía un raspón en la rodilla izquierda.
— La caída del ángel. —dijo Engel a mi oído, divertido.
—Oh…
Ese corto sonido fue lo único que salió de mi boca. Él tenía razón yo no quería bajar así, no era una persona extremadamente vanidosa, pero seguía siendo una chica. Esperaba que él me dejara salir por su ventana para evitar cruzar el salón hasta la puerta principal.
Mientras inventaba buenas formas de escapar, Engel aprovechó mi distracción para correr las enormes cortinas de terciopelo rojo; detrás de aquel telón estaba un bonito escenario real protegido por un enorme ventanal, detrás de aquel cristal, había un espacio libre, un gran balcón de mármol y allá encima de este se extendía el cielo en todas direcciones, con esa luna despidiendo un tenue brillo plateado, apoyada por la nobleza de las escasas estrellas…
El sonido de la fiesta allá abajo se combinó con una suave música armoniosa, violines y piano trabajando en conjunto para crear una de las más hermosas melodías que había escuchado, aunque en algún lugar de mi pasado resultaba familiar, sin embargo yo estaba segura de nunca haberla oído.
Abrió el ventanal de par en par como una puerta, el aire se coló inmediatamente propiciando calidez y pronto, el equilibrio dejó de serlo y el frío venció al calor… y el calor volvió a surgir cuando los dedos cálidos de Engel se entrelazaron con los míos y automáticamente el frío nos rehuyó.
Salimos hacia el balcón deteniéndonos automáticamente en el centro, alcé la vista y me perdí en sus ojos, no grises, pero con la misma profundidad y esta vez un brillo divino que extasiaba.
— ¿Me concede esta pieza, señorita Crawforth?
Deshice la conexión entre nuestras miradas para observar el horizonte, un bosque oscuro y amorfo.
—Lo prometiste— recordó.
Suspiré, resignada aceptando su invitación obligatoria.
Me acarició la mejilla y después tomó mi cintura y yo dejé caer mi mano sobre su hombro; las otras aún se mantuvieron unidas con fuerza, atraídas como imán… polos opuestos se atraen… Engel y yo éramos muy diferentes, demasiado.
Los pensamientos cada vez acercándose más a lo que deseaba pero a la vez no, me provocaron un cosquilleo en el estómago.
Nos balanceábamos al compás de la melodía, coordinados, de un lado a otro. Dejé de sentirme cohibida cuando sus movimientos exuberantes y exactos ayudaron a que los míos fuesen aceptables, él hacía la mayor parte del trabajo, me guiaba y yo lo seguía, me giró como una bailarina soberbia y entre sus brazos me volvió a sostener, y empezó a bailar con mas lentitud, entonces mi pie encontró un cómodo lugar sobre el suyo, solo era cuestión de tiempo para que ocurriera, lo solté y me alejé.
Examiné su reacción y encontré un atisbo del principio de una ira, apretó sus puños fuertemente a sus costados.
—Perdón.
— ¿Por qué? —preguntó con frustración.
Retrocedí unos pasos más hasta que mi espalda quedó contra el borde del balcón y bien hecho, mi nueva hazaña, darle la posibilidad de lanzarme por el borde en cuanto iniciara su berrinche.
—Porque… ¿te pisé?
—No hablo de eso—contestó con acritud—La pregunta correcta es: ¿Por qué tú me haces esto?
—No fue intencional.
—Te detesto y terminamos así.
—Creo que no te sigo.
—Eres torpe, tonta, ridícula… ¡una simple chiquilla estúpida!
—Yo no soy quien te obliga a hacer nada—le respondí dolida ante su comentario.
—Y ahora llorona.
— ¡Si tanto te molesta vete con alguien que esté a tu nivel! Oh, magnífico Engel Jackocbsob.
— ¿Solo porque tu lo dices?
— ¡Entonces no te quejes!
— ¡Te odio, Annette!
— ¡El sentimiento es recíproco!
Nuestras voces se elevaban por sobre la música, obstruyendo el paso de ésta, y nos acerábamos a la defensiva como un par de fieras defendiendo su territorio.
— ¿Por qué no te alejas por tu propia voluntad?
— ¿Por qué no empiezas dejándome en paz?
— ¡Porque me gustas!
— ¡Tal vez también me gustas!
— ¡Cállate ya!
— ¡No quie…!
La frase se interrumpió ahogándose en mi garganta cuando, sin haberlo previsto o planeado, sus labios tocaron los míos de golpe, abrí los ojos completamente estupefacta, petrificada, todo se había salido de control y no había forma de frenarlo, una vez pruebas la droga, es difícil poder parar voluntariamente, si eso te hace feliz ¿Qué sentido tiene dejarlo?
No quería hacerlo pero Engel era lo que yo busqué, encontré y anhelé en silencio, el sabor de su boca era sin mas, exquisito, sus carnoso labios parecían encajar perfectamente con los míos. Su brazo me acercó arrebatadoramente contra su cuerpo y yo enredé mis dedos entre su sedoso cabello negro, su aliento delicioso y embriagante pasó a través de mí y nuestras lenguas se buscaron desesperadamente.
Todo era tan nuevo que sentía una fascinación indescriptible, antes me satisfacía el simple hecho de verlo y escucharlo hablar entre murmullos seductores… ya no lo consideraba suficiente, el ardor del deseo me consumía y corría desbocado por mis venas; quise mas de él y el beso se volvió salvaje por parte de ambos, una disputa feroz, como si los gritos y acusaciones de antes no hubieran bastado, dentro del odio el brío del amor nos corrompía mutuamente.
Ninguno quería ceder, necesitaba respirar y me aparté para tomar un poco de aire, pero él me atrajo de nuevo… esta vez, aquel arrebato de sentimientos encontrados se fue extinguiendo hasta volverse suave, cálido y hermoso. Más dulce que pasional, sus dedos jugaban tiernamente con los mechones de mi cabello y acariciaban la piel ardiente de mis mejillas con afabilidad, mis brazos se enroscaron en torno a su cuello, Engel era mío y de nadie mas.
La noche podría ser eterna… debería serlo, era nuestra noche, quizás la última y eso me aterraba mas.
Alrededor el mundo podía terminar, pero no me importaba, porque él era mi único mundo. Y, en algún lugar algo se había roto, mientras que en este… algo nuevo comenzaba.



45 Comments to “8. Ruptura.”

  1. Anónimo says:

    Que bueno!!!!
    Viva el amor prohibido! (el amor rompe todas las barreras)

    Como me alegro de haber encontrado el enlace de tu blog!

    Bellas casualidades del destino...

    Sigue asi! que quiero leer mas, me encanta como escribes y la trama tan misteriosa y atrayente que creaste!!

    ~Jo~

  2. paula says:

    Que capitulazoo!!

    Casi me da un sincope! un ataque al corazon!!
    XD
    Me encanto este capitulo!

    sigue asi, quiero mas mas y mas!!

    b7ts!

  3. Gracias!!!
    muchas gracias!!
    muchisimas muchisimas gracias!!!
    t adoro!!!
    ahora podre seguir viviendo
    soy feliz!!

  4. Ann says:

    hola! t djo aki otro comentario ahora acerca de tu historia ;)

    oye esta genial!!!

    esto prueba k cada imagiancion trabaja de un modo distinto

    lo k las hace magnificas a todas!!

    muchas gracias x subirlo.... t espero en mi blog o cuando subas el siguiente capitulo... lo k ocurra primero

    ciao!

    ♥kiss♥

    ann

  5. laura says:

    Ohh por dios!!
    me dejaste sin aliento hacia el final del capitulo, de verdad te lo digo, fue hermoso, me gustó mucho, por favor no tardes mucho en darnos el siguiente ahora que las cosas están tan interesantes!!

  6. Claudia says:

    EXCELENTE!!!!!

    Muchas gracias por este capitulo, me encanta el personaje de engel, me encatna la forma que escribes, muy buen trabajo....

  7. veronica says:

    Que capitulo!!! GENIAL!
    Soy adicta a tu historia.
    Sigue así :)

  8. simplemente ....INCREIBLE , he leido el final del capitulo sin respirar , con el corazon en un puño , como si fuera yo la que alli se encontraba en la misma situacion.

    La verdad tieenes una escritura perfecta , y una imaginacion aun mejor. Sigue asi!



    Esperamos pronto el siguiente y mil gracias


    Isabella

  9. Ana Clara says:

    aii me encanto el capitulo nuevo!!
    qe onda cuando vamos a saber qe es realmente Engel????
    espero que subas el siguiente cap rapido!

    Ana Clara

  10. woooooowwwwww!!!!! vaya capitulo, esta GENIAL, me encantó.

    no se como lo haces chico, pero eres un genio.

    espero que no tardes mucho en subir el siguiente, merece la pena.

    no nos hagas esperar demasiado, estamos al borde del colapso :P

  11. Aila says:

    Estupendo me encanta :)
    llevo unos mese siguiendo este blog y cada vez que termino un capítulo tengo sed de otro :)
    viva tu imaginación

    un beso, la historia perfecta..

  12. Su says:

    Ex!!! Dios!!! si que te gusta hacerme pasar infartos... sabes creo que es hora de que te enteres... te deje por Engel!!! jajaja!!!
    Ex! esta buenisimoooo sigueloooo

  13. Analieta says:

    uhhhhhhhh te felicito!!!! aunque me odien algunos lectores!!! para mi biblioteca personal amigo caw!!! superaste a los grandes jajaja simplemente fascinate!!!

    voy a promocionarte en mi blog!!!
    besos y espero mas de esta mi nueva droga!! ja ja

  14. Miri~ says:

    Dios, he estado siguiendo esto anónimamente pero llegó el momento de comentar... AMO esta historia, todo está tan bien redactado que da la sensación de que puedes imaginarte hasta el más mínimo detalle! xD Y te felicito :) Es una de las mejores historias que he leído. Continúa! n.n
    M~

  15. Sara1719 says:

    esta historia es totalmente adictiva, me encanto, solo que me acabo de dar cuenta que estas subiendo un cap cada mes.. y ya quiero saber mas!!
    de igualmanera te felicito es realmente interesante tu historia!
    continua!!
    :D

  16. Virginia says:

    Me gusta mucho tu historia, al principio pense que era una imitacion de twilight, pero veo que toma un camino propio, escribes muy bien y sabes como plasmar las emociones,Te felicito espero que sigas así
    besos y gracias por compartir tu historia

  17. Nataly says:

    Vaya que sabes como dejarnos con el alma pendiendo de un hilo… y que beso!!! De verdad que Engel siempre nos sorprende y me agrada los momentos en los que escribes sobre que tan opuestos son… eso siempre me recuerda en lo que cada se está metiendo… lo prohibido es lo mejor…jeje… gracias por tenernos intrigados con una historia así…

  18. Fonchi says:

    Wow!! tu escribes esta historia? tienes talento sin duda! no has pensado en ser escritora? al principio me meti al blog para leer un poco porque estaba aburrida pero woww!!! me quede hasta tarde leyendo y no me puedo aguantar a saber lo que ocurrira!! pero mejor que te tomes tu tiempo para que cada capitulo sea igual o mejor que los anteriores ahora tienes a otra fan que lee tu historia .

  19. mayrath says:

    hola tu
    libro esta
    genial,lo vien el foro de purple rose a nunciado en las firmas y waa
    me nekanto
    sin duda deberias ser
    escritora
    ya kiero terminar de leerlo
    jeje
    bye
    ya soy fan de tu libro jijiji

  20. Anónimo says:

    me parece padre tu historia.. pero no deberias tardar tanto para poner el siguiente capitulo:(

  21. Anónimo says:

    Que buena historia en verdad, me gusta mucho!
    espero los siguientes capitulos!

  22. Anónimo says:

    Quiero un nuevo capitulo ;
    nuevo capitulo !!

  23. Anónimo says:

    adoro tu historia ..
    mut buena .. espero el proximo captulo ..

    me dejaste sin aliento ..

    q ands bien ..
    besos

  24. Anónimo says:

    wenas la verdad sq la estoy flipando con sta historia, desd q se q esta aqui no paro de entrar en la pagina web para ver cuando pones el proximo capitulo. estoy ansiosa por leerlo y ver q pasa, no nos podrias decir para cuando mas o menos?? weno da igual a ver si te agobio y no quiero xq estas haciendo un trabajo excelente!! asta el proximo

  25. Ayelish says:

    AAAH!!!

    me he leido toda la historia en una hora!!

    me he enganchado!

    el ultimo capitulo lo he leido incluso dos veces!!

    cuando vas a seguir?

    PRONTO PORFAVOORR!!

    espero que no hagas como muchas personas y dejes la istoria inconclusa porque sere la responsable de tu muerte,.... jajaja

    aqui tienes otra fan!!

    siguelo!

    un beso

    Lish

  26. María says:

    He descubierto tu blog hace poco y me he leído la historia del tirón... ¡¡Qué interesante!! Además, escribes muy bien. Mereces ser publicado ;-)

    Sigue así, que estamos ansiosos por más.

    Un beso.

  27. Answang says:

    falta mucho??
    no puedo esperar maasss!! quiera saber que pasa...

  28. Ethelion says:

    dios ... me thienes en suspenso .. !!

    me encantha la manera en la qee relathas todo .... das la sensacion qe estamos ahi y qee estamos viendo todo en primera fila ..
    the adoro ^^ ♥♥♥

    no the qiieres casar conmigo ?? (erez hombre vdd??) ahh da igual xD ...
    erez lo maximo ... sigue asi de buen escritor(a) y llegaras lejisimos .... suerthe !¡!¡!¡!

    I ♥ You ^^ ...(tenia qee decirlo) :] ♥♥

  29. Anónimo says:

    Oh por favor pone el siguiente capitulo no puedo dejar de leerlo porfavor me desespero es tan adictivo

  30. Answang says:

    no me digas que este mes no va a haber cap!!! no puede serrr!!

  31. Anónimo says:

    wauuuuuuuuuuuu me encanto tu historia!!!!!!!!!!!! no veo la hora de leer el sgte capitulo por favor no te demores.....escribes genial

  32. Anónimo says:

    muy buena historia , cuando continuara??

  33. alba says:

    dios me encanto ,¿no has pensado en ser escritor@ ? aki tienes una fan jeje pa cuando es el siguiente cap k ya me e leido como 8 o 9 veces si exagerar la historia ¡¡ME ENCANTA!! bss

  34. Nataly says:

    I'm sad porque aún no subes el cap... la espera lo hace más anhlante... aunque estoy segura que la continuación nos va a dejar un buen sabor de boca... tendre que regresar a mi cripta hasta que tu historia llegue como un rayo de luz jeje

  35. Hola!
    Bueno la verdad es que ahora es que estoy comenzando a leer tu historia y sinceramente me encanta, todavia no he llegado hasta el ultimo capitulo que subiste pero en verdad esta muy bueno ya quede atrapada con la historia!...Es muy bueno tu blog, me gusta. Si tienes tiempito pasa por el mio y ve si te gusta lo que hago...Espero llegar al final de la historia esta encerio muy buena.
    Besos y cuidate!
    Valentina

  36. kren says:

    hola
    apenas encontre tu linda historia jajaja
    me encanto eres 1 gran escritor
    creo q te van a matar entre tod@s las seguidoras si no subes algo pronto
    bueno spero q subas algo y te seguire leyendo
    bay

  37. Loreto says:

    Ay, ¿este mes no hay capítulo? ¡Qué pena! :(

    Estamos impacientes por la continuación...

  38. hola chris veo que ya tienes una futura esposa (ethelion) jajajaja bueno la verdad es que es cierto tienes un gran talento para escribir tanto asi que me he enaMorado de engel,quisiera saber mas acerca de él y wueno podrias decirme cuando publicas el capitulo 9? cuidate muxo espero que sepas que "alas de inspiracion" adora tu blog (mas que adora lo ama) sigue asi.

    atte
    anabella

  39. Anónimo says:

    woooooowwwwww!!!!! que capitulo,tienes que subir el siguiente,porque me da un atake :)
    Quiero que sepas que eres un gran escritor xD y que sigas poniendo mas cap.
    Bueno soy tu idola, fans asi aqui te dejo mi correo:
    princess.vampire_14@hotmail.com
    bsos cuidate

  40. Anónimo says:

    me encantaa esta historiaa xfavor siguelaa esta tope interesantee. estoy esperandoo cn ganas el siguientee capituloo animoo

  41. ana says:

    ¿has pensado en publicar tu libro? por que esta muy interesante.
    Me gustaria saber cuando vas a publicar el siguiente capitulo

  42. M.Go says:

    Aunque soy de las que ven como algo tedioso leer un texto largo en la pantalla del Pc, esta vez no he podido evitarlo. Realmente me parece genial lo que escribes!!

    Y me siento orgullosa de que te gustara tanto mi blog como para considerarlo una pequeña joya.
    Visitame cuando kieras, estaré encantada.

    BesOs

  43. Jocelyn says:

    Hola
    me encontre con tu blog vagando en mis vagaciones por la net, realmente cuesta q me enganche de una historia, no soy adicta a los libros (o historias) romanticas y menos de este tipo fantastico, pero me has dejado en un hilo, has pensado en publicarlo? por q de verdad q es muy bueno, y esperare al igual como todas l@s demas por el sgt capitulo.
    por lo comentarios del blog se que eres hombre y felicidades en tu matrimonio (que les vaiga bonito)
    Por favor, publica luego o un adelanto, por q no se ser paciente, aunq dudo q con mi poca pasiencia pueda hacer algo...
    *Cuidate e inspirate
    saludos ^^

  44. muse says:

    solo una palabra para ti

    BRAVOOOOO ¡¡¡¡

    me encanto,te juro que es una obsecion para mi leer tu blog wow.
    besos

  45. Maysu says:

    44 comentarios?? como lo haces para enganchar a tantas personas? No puedo salir de mi estupefacción, no eres un simple escritor de blog, no eres un aficionado, no eres un adolescente (porque si lo eres, definitivamente eres un genio a tan corta edad)

    Escribes demasido bien, y no digo solo por el bocabulario que manejas (ya te lo había dicho), sino por la forma en que escribes.

    NO quería decirte esto, pero ya no puedo guardármelo... lejos, pero lejos tu historia me ha atrapado más que varios libros que he leido, pongo a Claudia Gray, P.C. Cast, entre otras.

    Preguntas (por favor respondemelas de alguna manera), tienes estudios de literatura?, tienes otras historias escritas?, desde cuando escribes? te juro que tengo miles de preguntas en mi cabeza para hacerte, porque no quiero que suene algo loca y tonta, pero de verdad tienes TALENTO.

    Espero que consideres publicar este libro, definitivamente arrasarías!!

    otra pregunta que quiero que me contestes... de qué país eres?? eso es simple curiosidad ya que en tu historia no tienes acento o modismos que pueda descifrar... me entiendes??

    Bueno, mi querido C.A.W., te RUEGO que publiques el cap. 10 mira que ya solo me queda uno y no me quiero perder de este acogedor y romántico blog.

    maysu

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